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Convierte tu SSD “antiguo” en almacenamiento externo útil y rápido
Si acabas de actualizar tu PC o cambiaste de laptop y guardaste el disco SSD, no lo dejes juntando polvo: puedes transformarlo en almacenamiento externo y tener un “disco portátil” rápido para copias de seguridad, mover archivos pesados o llevar proyectos contigo. La clave es simple: tu SSD interno solo necesita una carcasa (case) o un adaptador para conectarse por USB y funcionar como unidad externa.
Antes de armar tu dispositivo, lo más importante es cuidar tus datos: haz una copia de seguridad (o clona el contenido si venía de tu sistema) y, si puedes, revisa el estado del disco con una herramienta de monitoreo de salud. Luego, elige el accesorio correcto según el tipo de SSD: si es 2.5" SATA, necesitas una carcasa/adaptador SATA a USB; si es M.2 NVMe (o M.2 SATA), necesitas una carcasa compatible con ese formato. Aquí no hay magia: compatibilidad del formato + buen puerto/cable = buena experiencia.
El montaje es directo: abres la carcasa, insertas el SSD (encaja en el conector; en M.2 suele fijarse con un tornillo), cierras y conectas al PC. La mayoría de las veces se reconoce automáticamente; si vas a usarlo como unidad “limpia”, conviene formatear para evitar conflictos y mejorar compatibilidad. Si solo quieres recuperar datos, conecta, copia tus archivos y listo.
¿Lo mejor? Reutilizar un SSD suele ser práctico y rentable: el rendimiento final dependerá sobre todo del estándar del puerto (USB 3.x / USB-C / Thunderbolt) y de la carcasa elegida. Con una buena carcasa SSD tendrás un externo compacto y rápido; con un adaptador o docking, una solución más de escritorio. Resultado: más espacio útil, menos gasto y un upgrade inteligente sin tecnicismos.
Cómo convertir una SSD antigua en almacenamiento externo